sábado, 7 de mayo de 2011

Casualidades y/o causalidades.

Nunca me paro a pensar en lo que no puede ocurrir, en lo que es imposible, ya lo decía Nike: 'Impossible is nothing'.

Día tras día, hundido en la misma monotonía y rutina, cansado del mundo y sus habitantes. De repente aparece una de esas oportunidades de responder, ¿por qué no?

Gracias a ello hoy, esta noche, a las 3:04am he recibido una llamada de un caballero de 35 años al que le apetecía mantener una conversación... Para ello marcó un número al azar. Ha resultado ser cuanto menos, interesante. Era vendedor de libros y esa noche había cenado garbanzos que él mismo guisó; preguntó cómo quería que me llamara, y después de responderle Noa, conversamos agradablemente durante los siguientes 43 minutos.
¿Qué probabilidad había de que marcase la combinación de mi teléfono móvil con nueve cifras y diez dígitos para elegir? Una entre un millón, entre mil millones, y pasó.

¿Qué probabilidad había de que introdujera un código de un paquete de Kinder Bueno y me tocase el portátil desde el que ahora mismo estoy escribiendo?

¿Qué probabilidad había de que esa misma tarde, volviese a introducir otro código y ganase un mp3?

Si existe una probabilidad entre un millón, es posible. Si marcas un número al azar porque te apetece hablar con alguien, es posible que te coja el teléfono una persona que también tiene ganas de hablar, y a quien incluso puede que le haga ilusión recibir una llamada de alguien que marcó un número al azar.

Gracias por romper un poco esa tediosa monotonía, Antonio.

PD: ¿y por qué no?